domingo, 19 de agosto de 2012

Señor podador.

Señor podador,

Sé que nunca se imagino siendo jardinero en su vida, porque siendo honestos nadie nunca sueña con tener ésa profesión, pero déjeme decirle algo, su trabajo tiene una cosa muy muy positiva que ningún otro trabajo tiene tan a su favor: poder echarse pedos y salirse con la suya.

La primera razón por la que lo puede hacer es porque su área de trabajo consiste en estar al aire libre, y todos sabemos que las consecuencias de un pedo echado son indirectamente proporcionales al tamaño de espacio cerrado en el que se encuentre, al igual que al número de personas que estén cerca y en su caso eso no aplica porque usted se encuentra absolutamente despejado.

¿Qué dice señor podador? ¿No se encuentra absolutamente despejado?

No se preocupe señor podador, porque por el ruido de la podadora va a hacer que aunque haya gente a su alrededor, éstas no se percaten del sonido del estruendoso pedo que está por echarse, además señor podador, hay algunos pedos silenciosos, así que ése peligro lo corre en un 50/50 de posibilidades. 

¿Qué dice señor podador? ¡¿Que los silenciosos son los más olorosos?!

Mire señor podador, yo siempre he pensado que esa teoría es tan incierta como la de "perro que ladra no muerde", las posibilidades siempre estarán ahí, los perros que ladran no muerden porque están ocupados ladrando, pero después de ladrar te pueden morder sin ningún problema, al igual que hay algunos más directos que no se molestan en avisarte a ladridos que te morderán y se van directo a morderte, así como también hay perritos muy lindos y educados que te ladran pero en éste caso sus ladridos son un saludo cordial y otros que por eso de no conocerte o por lo tímidos que son, ni te ladran en saludo y ni te muerden; el punto es que los pedos ruidosos pueden oler o no oler y los silenciosos corren con la misma suerte.

En fin, en caso de que sus pedos sean olorosos, no tiene por qué preocuparse, el estar al aire libre ya es una buena forma de que el olor se esparza por todo el ambiente, y usted cuenta con el provechoso e inconfundible olor a pasto recién cortado, ése olor primo hermano del de tierra mojada o a mar cuando abres el carro por primera vez al llegar a tu destino playero, con eso tiene señor podador, ni los que dan muestras de perfume corren con la misma suerte, si se echan uno y luego luego atomizan el lugar con el perfumito que están promocionando, o los corren por desperdiciar, o se hace una combinación más asquerosa, y penetrante, porque están en una tienda departamental encerrados.

¡¿Qué dice señor podador?! ¡¡¿Hay personas que sufren de incontinencia?!!

Ahí sí me la pone más difícil señor podador, pero mire, ya viendo a grandes rasgos su problema, usted puede incluso salirse con la suya usando pañal para adultos, ¿no me cree señor podador?, mire, desafortunadafortunadamente para usted los uniformes de jardineros son como hermanos políticos de los uniformes de los de las gasolineras.

Mire qué cosa tan útil, hasta se podría ver nalgón.
Lo único que debe evitar es que con tanta nalga y olorcito irresistible a pasto recién cortado más su olor masculino empiece a levantar pasiones y lo quieran vestir así:

¡Cómo si fuera un pedazo de carne cogible, mordisqueable y  acucharable!
Déjeme decirle señor jardinero, si usted se ve así, puede echarse los pedos que quiera sin la podadora encendida, en un lugar cerrado y con regalito. 

¡¡¡¿Que qué dice señor jardinero?!!! ¡¿Qué nunca se ha visto ni se ve ni se verá así de sexy y sigue triste por ser un jardinero incontinente y oloroso?!

Pues su tristeza está entonces bien fundamentada señor jardinero, y ¿sabe qué?, ahí es donde a usted le debe de valer madre todo lo que digan de usted y tirarse todos los que quiera sin miedo por el qué dirá la gente. Y cada que usted odie su existencia sepa que habrá alguien en el mundo llorando en silencio por el pedo que se está aguantando, por el pedo que huele de alguien que estaba en un lugar cerrado y no se aguantó o por el pedo propio que se echó que fue tan fuerte que, literal, hizo le ardieran y llorarán los ojos.


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