sábado, 29 de octubre de 2011

Consíguete un trabajo.

Si hay algo que me molesta es la gente que se desvive pidiendo dinero en autobuses, en la calle, o en éste caso un hospital, ellos, que perfectamente son aptos de conseguirse un trabajo digno y vivir como la gente, y no como unos pinches animales, estoy recientemente ardida, un tipo me acaba de dar mucho coraje, sí, qué patético que un tipo al que ni conoces y que se mantiene de moneditas de los demás que pide porque no tiene vergüenza o dignidad, pero fue de ése tipo de veces en la que te quedas con un monton de respuestas ofensivas y, ¡no las pinche dijiste!.... aaaah en eso me cago más yo, que el güey ése.

Él, fue el colmo, lo usual es que entran te cantan, cuentan chistes, te venden algo, o te cuentan una triste historia, después pasan con cara de perritos callejeros y se te quedan viendo -para crear presión, como para irónicamente hacerte sentir vergüenza de no darles dinero a esos sinvergüenzas-, éste tipo, la verdad, no sé qué dijo, en serio, estaba muy feliz escuchando música y  no me importaba, usualmente ayudo a los que de verdad la tienen difícil, incluso cuando no lo piden aunque no siempre sea con dinero, más que nada a las personas para las cuáles están reservados los asientos especiales.

Al momento de salir hizo la predecible, mirada patética que es para dar culpa, yo y otra chava hacemos la típica cara de quéquieresquehaga/ notraigo, la otra chava sí dijo no traigo, yo no, porque no le quería dar dinero a una persona de 30 a 35 años, que considerablemente parecía más acabada por el alcohol, que perfectamente se podía conseguir un trabajo, especialmente en ventas, ya que había obtenido muy buena experiencia ya, convenciendo a las personas de que le dieran dinero sin ofrecer nada a cambio; y que se atreve a reclamar que por qué no le dimos dinero, que él sabe que sí traemos, que para qué nos hacemos y la madre, yo pensé: ¡QUÉ PINCHES HUEVOS TIENE ÉSTE CABRÓN!, le volví a hacer la misma cara con un "yo nunca dije que no traía" guardado y todavía dice: tengo la suficiente edad cómo para saber cuándo trae dinero la gente y cuando no, y se pone a decirme en inglés, que soy una pinche tacaña y que para qué nos hacemos si el bien que sabe y la madre, y me quedé como queriéndole decir tantas cosas que al final no dije nada.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!

Y ahora todo lo que tengo es éste blog, un: ¡hasta habla inglés el puto... y lo habla bien! y un pito enviando directamente a ése pendejo que no tiene un buen futuro porque no quiere tenerlo. Puto.




martes, 4 de octubre de 2011

Everyone has their own baggage, but, what if you have none whatsoever?

Viendo, de nuevo, un episodio de How I Met Your Mother, en el que hablaban del "baggage" que tenemos todos, que es básicamente ésa carga que nos hace más inalcanzables a las demás personas, ya sea porque estemos muy dañados o porque no están dispuestos a lidiar con tu pasado oscuro.

Pero ¿qué pasa cuando el problema es que necesitas a alguien más, con experiencia, que pueda comprender el dolor por el que pasaste y así sentirte identificado, a alguien que esté dañado y así subirte el autoestima para sentirte menos jodido? ...pasa.

En fin, mi pregunta es, ¿qué preferirías tú?, persona que, por no sé qué motivo terminó leyendo ésta entrada, ¿a alguien con sobrecarga o con cero carga?

Tomando en cuenta que una persona con sobrecarga puede llegar a incluir divorcios, hijos, suicidios de alguien cercano, intentos de suicidio, una relación de 10 años fallida, etc... y como a alguien con cero de carga, como a ésa primera relación con una persona que te hace decir awwww es que es tan perfecta que me aburre o equis, un virgen a los cuarenta, una persona que siempre ha sido mantenida por sus papás y sigue viviendo con ellos, y más. ¿Ésa falta de carga termina siendo una carga más grande?



viernes, 30 de septiembre de 2011

And then It hit me... literally


Todo esto empieza porque me acabo de dar cuenta que un fucking día como ayer me atropellaron, y porque estaba leyendo un blog, así que me decidí escribir todo eso que me pasa por la mente por simple desahogo.

Un día como ayer del año pasado, fue uno de esos días en los que alcanzas a recordar cada pequeño insignificante detalle, volviendo atrás y pensando en cada uno de los malditos hubieras que hubieran -valga la redundancia que seguiré repitiendo una y otra  vez- cambiado mi día.

Empezaré por explicar cómo divido mis eventos de aquél 29 de Septiembre del 2010, los hubieras del pasado y los del futuro, por hubieras del pasado, me refiero a todos esos pequeños estúpidos detallitos que hubieran prevenido el "pequeño accidente de alguien en mi". Y por hubieras del futuro me refiero a todos esas boludeces post-trauma que cometí.

Una de esas cosas que me hacen "normal y mexicana" es el hecho de tener que forzar a mi cuerpo y mente a levantarme 1 hr 15 min más temprano que mi primera clase de las 7 a.m. porque ya me quedé sin faltas y/o retardos futuros para una clase en la que las estadísticas demuestran que la maestra faltará a un 50% de las clases, pero como a la ley de Murphy le encanta demostrarme que tiene la razón cada que decido levantarme, la maestra no va. 

En este caso, era muy muy probable que no fuera ya que en ése momento estaba en pleito de huelgas estudiantiles mi queridísima alma mater: la U de G con Etilio Gónzalez Márquez, y, justamente,  acerca de ése conflicto precisamente, ésa maestra nos había dado un sermón acerca de cómo deberíamos de ir a la huelguita a apoyar a nuestra Universidad de Guadalajara, pero debido a que la huelga comenzaba a partir de las 10 a.m. sí tendríamos la clase con ella y ya después nos podíamos retirar, por lo tanto, no iba a tener mi segunda clase.

Asi que me dirigí fresca como una lechuga, en serio, ese día, extrañamente, después de bañarme quedé con toda la actitud, me puse una hoodie, mis converse, una diademita de mi hermana que me combinaba perfecto, me pinté tan rápido pude, pero a pesar de lo guandaja que pueda sonar mi descripción, me sentía muy bien y me veía -no es por nada- muy bien.

Me dirijo con toda la actitud a mi primera y -en ése caso- única clase del día, no tenía planeado para nada unirme a la huelga, así que me ofrecí a hacer lo que mi hermana mayor siempre hacía por nuestra querida casa: pagar la cuenta del agua y del cable, todo esto siendo el día que ella traía el coche, después me iría de regreso a casa, cocinarme y comer con toda la calma del mundo, inventar una excusa para no asistir a mi servicio social (si pegaba no iba y si no pues me aguantaba y e iba) y así disfrutar mi calmada tarde perdiendo el tiempo en mi casa o en el servicio.

¿Qué salió mal? 

HUBIERAS PRE-ATROPELLO

-Me ofrecí a hacer los pagos del agua y cable.
-Me levanté y decidí no faltar
-La fucking maestra que siempre falta pero ése día específicamente dijo que a pesar de todo no faltaría, faltó.
- Todas las faltas que tenía hacían que, el hecho de que no fuera me jodiera demasiado a futuro.
-Todavía me quedé a platicar y a acompañar a gente a desayunar, porque yo ya había desayunado.
-La segunda clase fue cancelada, siendo que la universidad quería que hiciéramos huelga y desmadre, en lugar de ir a clases, aprender y blahblahblah.
-No bajarme a pagar la cuenta del agua.
-Estando en el camión antes de llegar a la Minerva, consideré muy fuertemente la opción de no bajarme a pagar, al igual que no pagué la cuenta del agua.
-Decidí bajarme, porque no pagar una de las cuentas, pasa, pero dos, ya sonaba bien pinche mamón.
-Al cruzar la avenida -de ida a pagar- pensé: "¡ah! no era tan peligroso como creí que sería" -neta que sí pensé eso-.
-La red inepta de Megacable se había caído, como siempre.
-Quedarme a ver las laptopcitas que vendían en lo que volvía el sistema.
-No aguantar ni fucking 2 minutos a esperar en los silloncitos.
-Cruzar la avenida que había resultado no ser nada peligrosa -que sólo tenía semáforo para los vehículos que venían pero no para los peatones que la cruzaban-. ¡MAL AHÍ MINERVA!
-Ser atropellada.

Para mi dramatismo, debo contarles que, para mí, la escenita fue así como de Matrix, o al menos de lo que he visto que hace el actor en la peli, ése movimiento en cámara lenta que todos identificamos perfecto... juro que mi cuerpo reaccionó así, ergo, ni siquiera caí, me moví tan sigilosamente que mi brazo únicamente alcanzó a chocar con el espejo lateral del conductor derribándolo por completo, procuré ver la marca del carro, pero, ahí es donde vienen los hubiera del fu- fucking-turo.

Para hacer el cuento corto se resume en esto:

-El fucking atropella-yos estaba guapo.
-Aparentemente mi shock post-atropellamiento es más pendejo con guapos, nacieron para patearme el trasero más que cualquier ley que Murphy tenga para mí.


Neta ya ni quiero explicar cada cosa que hice después, dejémoslo en que me apendejé, mal, muy mal, al final, el teléfono que guardé por si algo, que lo más probable era falso, ni siquiera fue guardado porque en mi shock, supongo que le di click en cancelar en lugar de guardar.

Aprendí que:
-Mi brazo es muy resistente
-Que la de la novela Pobre Diabla,  como me decían a mí por un supuesto parecido a la protagonista -antes del atropelló-, tenía el mismo plot, pero un mejor final, porque supongo que se quedó con el niño rico guapo que la atropelló en el primer capítulo.
-Soy de esas personas que son como una en un millón versión revertidamente invertida-o sea sólo para cosas malas que no le pasan a cualquiera, pero que se arreglan de una manera muy extrañamente afortunada-.


De verdad suelo tener suerte al final de las cosas inusuales que siempre me pasan, en éste caso, por ejemplo, a pesar de que terminé no recibiendo ni un sólo centavo del atropellador que parecía estar bien pinche adinerado, no tuve que gastar ni en yesos o cirugías para mi brazo, sólo lidiar con un moretón, muy grande y que mostró todos los colores existentes en el arco iris más el negro,  por como un mes, y sobre todo que ahora, sí tenía una buena razón para no ir a mi servicio, supongo que mi karma/dharma se la cobró al mismo tiempo para spoilearme un ratito.

Algún día no muy lejano me ganaré la lotería con un boleto que me encontré en la calle, sólo para pagar algo que se arruine por mi culpa a consecuencia de algún post-shock + un-gúey-muy-guapo.


Viéndolo como yo, siempre podré sobrevivir con buena suerte todo lo que por la mala me sucede.